viernes, 19 de septiembre de 2014

Análisis del libro: El laberinto de los tres minotauros

América como resultado de expansión de Europa
    La comparación acertada entre América y Europa nos lleve claramente a conceptualizar una y otra, pero enfoquemos nuestra atención en América. Esa tierra llena de majestuosos paisajes naturales como: desiertos, altas cordilleras, las selvas, los ríos implacables, entre otros que muestran un paisaje salvaje gobernado por fuerzas naturales no controladas y donde aun existen parajes que no han sido habitados por grupos humanos. Una extensión de territorial de 42 mil kilómetros cuadrados con 500 mil habitantes donde la multiplicidad de culturas no permite que una universalización sea capaz de forjarse. Una pluralidad de mundos culturales que genera incomunicación entre los hombres. Una tierra con un orden social en sus comienzos regidos por mitos, con creencias de que todo ha surgido por voluntad divina o fuerza de héroes sobrehumanos. Usando como lenguaje el mítico que se basa en un solo modelo del universo.
    La mezcla o cruce de culturas le generó un cambio, un paso del mito al conocimiento racional. Si partimos desde el descubrimiento de América observamos ese paso. La invadieron inmigrantes europeos distintos, unos con fines de un mundo diferente donde no existieran oprimidos, donde hubiera igualdad, pensamiento libre, donde la organización social fuese producto del consenso de voluntades individuales y no de una autoridad, es decir, con fines hacia un mundo secularizado. Y otros que si concretaron sus objetivos, fueron aquellos que constituyeron sociedades feudales donde trabajaban por ellos los esclavos, donde conquistaban la nobleza a través de hazañas, cristianización o genocidio, donde creaban régimen de castas, donde prevalecía la autonomía personal, donde eran dueños efectivos de la tierra, de minas , de ganado, de indios y esclavos.
    Esta conquista le produjo un cambio en los sentimientos y en la conducta cotidiana de quienes la habitaban, así un cambio en lo verbal, retórico, legislativo y superficial. La invadió un salto ideológico y político que por un lado fue con democracia representativa, con la constitucionalidad, la igualdad y por otro con la radicalización de lo señorial y feudal de caudillismo militar o civil, con el revestimiento verbal e ideológico moderno.
    Pese a todo esto los países donde se logro un desarrollo moderno con ayuda de esos inmigrantes, han desplazado casi por completo a países inferiores llenándolos aun de más atraso. Per el atraso es en toda América digamos que aun no conseguimos un desarrollo completo pues el atraso es enorme y se nota en lo económico, social, político, educativo y erótico.
    Volvamos al mestizaje que es un panorama de la cultura de América, pues condujo a crear poblaciones muy heterogéneas en todo sentido desde los indígenas puros hasta los esclavos de las castas de la clase de Simón Bolívar. Por su parte esas culturas autóctonas fueron eliminadas a través de la eliminación feudal genocidio, de la eliminación racial por mestizaje y de la eliminación cultural por educación.
     Recalquemos que en América se promulgo la constitución más moderna del mundo que le sirvió a muchos países  de este continente en su independencia política. Ningún país del mundo viviendo en sociedad puede omitir leyes o normas, pues estas ayudan a evitar caos y desorden social. Las leyes siguen 2 caminos se aplican con fanatismo o se debilitan ante la presión del poder político, en América las leyes no han sido una virtud formadora porque es a largo plazo que ayudan a moldear conductas colectivas y para eso la solución se ha ido por otros medios como la educación que se ha caracterizado por que  ha logrado la superación individual.
    Algo que es parte de América es la lucha política entre democracia y dictadura mientras que apoyan y asesoran al dictador por otra parte luchan y lo combaten en nombre de la democracia. Pero esas luchas no los han llevado a acercarse a la modernidad sino que quedan estancados. Mas bien esos llamados movimientos políticos violentos son referentes de antiguos ritos.
    Tratemos de tener en mente que América es el conjunto de provincias de un imperio moderno pero no provincias modernas, compuesta por productores de materias primas y consumidores de productos manufacturados. Digamos que vivimos en una supervivencia de las estructuras económicas básicas de la época colonial en torno a actividades productivas, en una monoproducción dependiendo del mercado internacional y en una falsa burguesía. Estamos en un orden social en falsa tendencia modernizante y ante una ansiada modernidad. Es imposible una transformación de nuestros países en contra de su propia tradición y en la rivalidad competitiva con el imperio.
    Expliquemos también que como forma institucional legitima América tuvo a la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana, producto de la conquista hecha por España que tenia como fin evangelizar y civilizar pero llegaron a América como pueblo superior triunfantes expoliando a los vencidos sin imaginarse que les estaban dando su mayor tesoro: la religión verdadera, la civilización y la sangre. En ellos (españoles) predominó la conciencia de servir a Dios y al Rey, el honor guerrero, la aventura heroica, el lance personal con lo desconocido y el riesgo mortal asumido deliberadamente.
     A pesar de todo la conquista fue pacifica, basada en la persuasión emprendida por las órdenes monásticas, con el éxito de esas órdenes en la evangelización y su paciente, incesante y eficiente trabajo educativo y civilizador. Lo que logro la conquista de América fue el principio cristiano y el señorial, ambos constituyeron a dar forma y profundidad a esa expansión de Europa, es decir, de España en América. Esa expansión puede decirse que es buena y mala, mala porque desarticulo la estructura socioeconómica y política de los indígenas y dislocó sus patrones culturales, y buena porque los incorporó en una organización superior y los hizo partícipes de patrones culturales ecuménicos.
    Por medio de esa expansión surgieron linajes de pardos, de criollos, de conquistadores y colonos que puede llamarse como una heterogeneidad cultural de linajes.

    A pesar de todo esto logrado por los españoles en su conquista quedo derrotado por la independencia americana con la guerra de la independencia producto de las intrigas, batallas, proclamas, alianzas, cambio de bando, vicisitudes y peripecias estratégicas, el rechazo de la monarquía y la búsqueda de un monarca.  Todo esto llevo a la formación de una entidad social nueva, es decir, a la transformación de Europa en América.
    Para simplificar el extenso tema de América hasta este punto y para seguir analizándolo entendamos que América es el resultado de la expansión de Europa (de allí la comparación entre ambas presente en esta obra)  sí, pues Europa (España) se traslado a América a través de un proceso primero explorador y luego conquistador. América quedo liberada por medio de España en camino hacia una introducción a la historia universal como miembros de un imperio donde no se ponía el sol.
    La superioridad que caracterizaba a los españoles era debido al grado de racionalidad mayor frente a los indígenas que solo tenían para ofrecer en su mente un lugar mítico para ellos. Obviamente los conquistadores era más fuertes pues ante el ejercicio de la conquista estaban inmunes a muchos males mientras los indios morían contaminados, pero el mayor mal que los llevo a una catástrofe demográfica de origen epidémico fue la presencia de los españoles.
    Cabe concluir que esa mentalidad superior ecuménica emprendió en América una gran Paideia sobre múltiples pueblos inferiores, es decir, se emprendió una  transculturación unificante y universalizante de etnias dispersas y localistas.
    Pero finalicemos mejor esta parte entendiendo esa coexistencia de pueblos diferentes como un camino hacia un sistema de orden mundial.
    En América contamos con las visitudes de la paideia que es explicada por dos géneros los cuales se oponen a la expansión europea en América. En un primer género debemos recordar que América se nos presento como un mundo distinto al nuestro, y ¿por qué diferente al nuestro?,  por la simple razón de que los turcos, árabes, etíopes y otros tipos de razas eran diferentes, así como también sus paisajes. Es por ello que el nuevo mundo era heterogéneo, debido a que sus componentes son extraños.
    En el segundo género  somos un factor el cual sirve para unificar la fuerza de la homogeneidad. Nosotros somos portadores de una cultura superior y no una cultura que se impone a otras culturas.
   Existen cuatro tipos de principios: el principio cristiano, el racional, el imperial y  el señorial, estos hacen una variable en la constitución de la sociedad. A estos principios se podrían llamar europeos pero en realidad solo son universalmente humanos. Y es aquí donde se encuentra el verdadero significado de la paideia americana porque suben las poblaciones de un nuevo mundo al superior nivel de la cultura gracias a España.
   Con esta vasta y amplia explicación podemos decir que en realidad somos europeos de América, somos europeos que vamos más allá de fronteras y  somos dignos de sacar adelante esa enorme paideia occidental. Mientras que los demás países como África, Oceanía y Asia continúan en su constante esfuerzo por occidentalizarse desde sus amplias culturas que les da como consecuencia una gran cantidad de problemas de los cuales los americanos desconocemos.
    Por otro lado la cultura étnica y cultural de América cada día se complica por nuestra llegada y también por la migración pasiva de los esclavos negros y el mestizaje. Las estructuras homogéneas del imperio de la diversidad antropológica de América introdujeron la comunicación y como bien sabemos comunicación proviene de común, y  se da en dos direcciones, una vertical y otra horizontal.
     Este libro además de darnos una vasta explicación sobre la importancia de la paideia nos presenta además una amplia visión sobre lo que acontece un discurso salvaje en América y Europa, dándose como manifiesto en cada una de nuestras emociones, con un toque de humor, ebriedad y sobre todo el secreto por rechazar todo aquello que nos termina de convencer.
    El autor formula el discurso no occidental en América, basándose en el perfil de Europa que es propicio a distintos identificaciones. Es importante decir que actualmente los países forman parte de una América occidental debido a que cada uno ha decido una tarea fundamental valiéndose de líneas de acción que no se apartan de ese estilo occidental porque como bien sabemos somos occidentales, a pesar de las quejas que tenemos las cuales nos llevan a una ausencia de virtudes de la cultura occidental, pero nosotros mismos como pueblo nos identificamos como occidentales.
    Pero también somos europeos instalados en América y por ende portadores de cultura occidental, grecorromana y cristiana, representantes de modernidad, ante todo occidentales de manera autentica legitima y genuina.